La transición energética se ha convertido en el gran dogma del siglo XXI. Desde los despachos de Bruselas hasta las cumbres climáticas globales, el mensaje oficial es unánime: las energías renovables (solar, eólica, hidráulica) son el billete definitivo hacia un futuro de energía limpia, inagotable y, sobre todo, barata. Nos prometen que llenar los tejados…